
De las primeras investigaciones se desprende que las seis víctimas formaban parte de un presunto grupo armado que fue sorprendido en la cima del cerro, donde con una fogata mantenían un supuesto campamento de vigilancia.

La Fiscalía encontró en el lugar decenas de casquillos percutidos de rifles de asalto y otras armas, así como cuatro vehículos con reporte de robo e impactos de bala.
Los cadáveres fueron enviados al Servicio Médico Forense (SEMEFO) en Morelia, a la espera de ser identificados y reclamados por sus familiares.
En la zona no se localizaron armas de fuego, pero autoridades presumen que éstas fueron robadas por el grupo antagónico o bien recuperadas por cómplices de las víctimas.
Con información de EFE y AP
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