
La pequeña tienda de conveniencia está al lado de un taller de autos, los pistoleros sometieron a los clientes y a los empleados de ambos negocios y los mantuvieron a punta de pistola. Un grupo de adolescentes que estaban comprando en la tienda de conveniencia se escapó y pidió ayuda.
Los sicarios juntaron a sus víctimas y les dispararon a todos varias veces. A una de las víctimas, el dueño de la tienda Odemar Enrique Robles, de San Fernando, le habían asesinado anteriormente a su hermano. Las otras siete víctimas eran todos trabajadores o clientes inocentes y sus edades oscilaban entre 20 y 40 años. Ninguna de las víctimas tenía antecedentes o vínculos con el crimen organizado.
El asesinato sucede en un momento en que varias organizaciones criminales, como algunas facciones del Cartel del Golfo y la facción del Cartel del Noreste de Los Zetas, continúan luchando por el control de Ciudad Victoria y otras ciudades clave en el estado fronterizo de Tamaulipas.
Con información de EFE y AP
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