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Este poliducto es uno de los dos principales en Baja California, inicia en la terminal de almacenamiento y reparto en Rosarito y llega hasta la terminal de Mexicali, por lo que atraviesa también los municipios de Tijuana y Tecate. Transporta tanto gasolina como diésel, con una capacidad de hasta 31 mil barriles al día.
Corporaciones de seguridad pública han identificado que alrededor del 85 por ciento de las tomas clandestinas en la entidad se concentran en ese poliducto, específicamente en el tramo entre Tecate y La Rumorosa que recorre del kilómetro 067+000 al 098+000.
Se trata además de la zona de operación de la organización Niño Serrano, liderada por Antonio Niño Serrano, mejor conocido como “Toño Niño”, quien, junto con sus hermanos y hermanas, hijos, un ex policías municipales y colaboradores han sido identificados por autoridades federales y estatales como la banda que lidera el robo de combustible en Baja California.
No solo eso, recientemente, en por lo menos dos hechos confirmados por las autoridades, los miembros de esta banda han atacado a balazos a fuerzas armadas en la zona.
El enfrentamiento y los decomisos
Eran cerca de las 8:00 de la noche del lunes 9 de abril de 2018 cuando tres vehículos del Ejército circulaban por un camino de terracería rumbo a “El Hongo”. Los militares se encontraban en un recorrido de vigilancia para detener a miembros de esta banda de huachicoleros y asegurar combustible robado, como lo han venido haciendo desde hace semanas.

De pronto, los militares se toparon de frente con tres camionetas, al frente una Ford Explorer color azul y un pick up Ford F-450 blanco; una tercera se encontraba detrás y giró para retornar y huir.
Las dos camionetas al frente encendieron sus luces de frente a las unidades del Ejército; entonces, cuatro de sus tripulantes, hombres jóvenes, bajaron y comenzaron a disparar.
Se escucharon dos fuertes ráfagas dirigidas a los soldados y unos cuantos disparos al cielo. Los militares respondieron. El enfrentamiento no llegó a los 60 segundos cuando se escucharon unas voces “¡Les pegaron… súbanlos!”.
De lado de los militares no hubo heridos, pero por la rápida huida de sus atacantes, quienes dieron vuelta en sus vehículos y con las luces apagadas, tomaron dos de las decenas de caminos que se abren paso entre maleza espesa; así como por rastros de sangre, se pudo confirmar que hubo heridos.
Las tres unidades del Ejército dieron aviso del enfrentamiento y siguieron a las camionetas, pero éstas se perdieron entre la oscuridad y la vegetación. Si bien, no dieron con los agresores, sí los identificaron como colaboradores directos de Eduardo Antonio Niño “El Machaco”, hijo de Antonio Niño Serrano.
Sobre su paradero, autoridades tienen dos hipótesis: O fueron atendidos por un médico de “El Hongo” que colabora con la organización o se encuentran refugiados en uno de los dos ranchos que los Niño Serrano tienen en la zona.
Lo que siguió fue un fuerte operativo para debilitar a los Niño Serrano. Al día siguiente, personal de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), en colaboración con la Policía Ministerial Zona Tecate, la Secretaría de Marina (Semar) y la Policía Federal, localizaron 50 contenedores de plástico llenos de gasolina, cada uno de 50 litros, con lo que se logró asegurar 2 mil 500 litros de combustible.
En el lugar, había además 16 cartuchos percutidos Winchester 20g y un cartucho calibre 5.57 FC. Un día después, el miércoles 11 de abril, las corporaciones localizaron los vehículos y las armas usadas en el ataque.
Por medio de un dron, elementos del Ejército, la Marina y la Policía Ministerial observaron dos camionetas abandonadas en un camino de terracería, a unos 20 minutos de distancia donde se dio el enfrentamiento.
Una de las camionetas, un pick up Ford F-450 color blanco modelo 2009, fue identificada por los militares como uno de los vehículos desde donde los atacaron. A un lado, se encontraba una camioneta Chevrolet Silverado 2002. Ambos habían sido reportadas como robadas.
Sobre la plataforma del pick up, se encontraban dos contenedores de plástico con residuos de gasolina, y dentro del vehículo una maleta negra con seis armas y cargadores.
Dos escopetas recortadas, una de ellas calibre 12 milímetros, un rifle calibre 7.62 x 39 milímetros, una arma larga 5.56 milímetros, un rifle calibre 22 milímetros y una arma conformaban el armamento abandonado, junto a cuatro cargadores de arma corta y cinco cargadores de arma larga.
Además, en el suelo se encontraron algunas manchas de sangre, por lo que autoridades creen que ése fue el punto donde sus agresores abandonaron vehículos y armas para continuar la huida.
Hace algunas semanas, militares ya habían sido recibidos a balazos, pero a la distancia. En otro de los operativos en “El Hongo”, conforme se acercaban a un sitio donde se almacenaba combustible robado, según información que les había sido proporcionada, un grupo armado realizó detonaciones al cielo para luego huir.
Antes de eso, el viernes 16 de marzo por la noche, militares, policías federales y policías ministeriales decomisaron 3 mil litros de gasolina robada a los Niño Serrano. En un inmueble ubicado sobre la avenida Álvaro Obregón y calle Sexta en el ejido Luis Echeverría Álvarez, encontraron a dos hombres descargando bidones de plástico.

En total, los 15 contenedores de plástico arrojaron un volumen de 3 mil litros de gasolina, por lo que Asael Contreras Labrador y Jesús Ayón González, ambos de 43 años de edad, fueron consignados ante el ministerio público federal por posesión de hidrocarburo sin acreditar la legal procedencia.
Hermanos, hijos, cuñados, ex policías y polleros: la organización
Antonio Niño Serrano, “Toño Niño”, es identificado como líder de esta banda de huachicoleros. Desde 2009, dirige las actividades de robo de combustible y para ello emplea principalmente a sus hermanos y hermanas, así como a su hijo.
Autoridades han identificado que es propietario de cinco tráileres que trabajan bajo la razón social Transportes Serrano, con lo que Antonio Niño Serrano acredita su ocupación como conductor y comerciante. Se sospecha que estas unidades operan con gasolina robada.
Su hermano Leonardo Niño Serrano, “Manotas”, es identificado como el principal operador de la banda, se encarga de dirigir y participar en la colocación de tomas clandestinas, así como de la extracción del combustible y coordinar su traslado.
Por su parte, su hijo Eduardo Antonio Niño, “El Machaco”, de alrededor de 30 años de edad, se encarga del transporte del combustible robado y de su almacenamiento para distribuirlo después.
De acuerdo con las investigaciones, las hermanas de “Toño Niño”, Florinda y María Refugio Niño Serrano, trabajan como operadoras financieras. Están encargadas del manejo y la administración del dinero resultante de la venta del combustible robado.
María Refugio, “Cuca”, está casada con Pedro Moncada, otro de los integrantes de la banda, quien también es propietario de un tractocamión de carga y se encarga del transporte del combustible hurtado.
Dos hermanos más, Fidel y Maximiliano Niño Serrano, fueron identificados como trabajadores en la caseta de “El Hongo”, que opera para Caminos y Puentes Federales (Capufe). Aprovechan su puesto de trabajo para advertir a la organización del paso de autoridades a la zona.
Mientras que los hermanos Leonardo y Federico Niño Serrano, apodados “Mantas” y “Pelón”, respectivamente, dirigen a la red de informantes y halcones que se distribuyen en el área para dar información sobre la presencia de autoridades en “El Hongo”.
Juan Carlos Niño Serrano también colabora con la organización, así como su hijo Osvaldo Niño Arias, quien fue detenido el 8 de julio de 2017 en el ejido Jacume.
En ese entonces de 17 años de edad, el joven se encontraba a bordo de una camioneta Ford F-450 Super Duty 2007 blanca con placas de California que estaba estacionada a un lado de una camioneta pick up Ford F-250 color gris, también con placas de California.
En las cajas de los vehículos fueron localizados ocho contenedores de plástico llenos de diésel, que arrojaron un peso de 7 mil 488 litros.
Otro hijo de “Toño Niño”, identificado como Ricardo Niño “El Richy” también colabora con la banda delictiva.

El informe criminal indica que también forma parte de la organización Hernán Arias, primo de Antonio Niño e hijo de Pedro Arias Serrano, quien fuera delegado del poblado Luis Echevarría en la administración de César Moreno y periodo durante el cual ya trabajaba en el robo de combustible.
Gracias a sus conocimientos en soldadura, es una de las personas encargadas de colocar las tomas clandestinas al ducto, además provee a la organización de los contenedores de plástico y otro equipo necesario para el robo de combustible.
Fuera de la amplia familia, hay otros integrantes. El principal es Tomás Lara Sánchez, quien era identificado como líder de esta misma banda hasta 2009, cuando fue detenido en Estados Unidos por tráfico de personas y consignado por narcotráfico, ya que aceptó haber cruzado 376 kilogramos de marihuana en dos ocasiones en 2008.
Desde su salida de prisión, el 21 de febrero de 2014, autoridades estadounidenses lo ubican también como parte de la estructura de José Antonio Soto Gastélum “El Tigre”, quien controla el negocio del tráfico de indocumentados en la frontera de Jacume. Además, se le relaciona con actividades de narcotráfico.
Lara Sánchez es propietario de más de 100 hectáreas de terreno en los límites de Tecate, en el área de Jacume. Al conocer bien la zona de La Rumorosa, El Hongo y Jacume, es quien se encarga de trazar las rutas para que la organización Niño Serrano trafique la gasolina entre caminos de terracería y cerros.
De igual forma, identificaron al ex policía municipal de Tecate, Gabriel Dimas Monsiváis, mientras seguía activo en la corporación como un colaborador de Antonio Niño, a quien le filtraba información sobre la presencia de autoridades en el área o la planeación de operativos.
En una escala menor, se encuentran dos jóvenes hermanos de nombres Abraham “Repollo” y Benjamín “Borrego”, quienes fueron empleados por la organización desde que eran menores de edad como informantes o halcones.
Con información de EFE y AP
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