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La traición
Ese 10 de abril de 1919, el momento de la última batalla, la suerte no acompañaría a Emiliano Zapata. Había creído en Jesús Guajardo, quien para ganarse su confianza había matado a 50 soldados federales y le había entregada armamento, pero solo le había dado pruebas falsas para hacerle caer en la emboscada que le tenían planeada él, Pablo González y el propio Venustiano Carranza (al parecer el revolucionario busca dialogar con los contrarios para pasar la lucha).
Guajardo le habría entregado armamento a Zapata, que se hacía acompañar en ese momento por 100 hombres. Lo siguió hasta la Hacienda de Chinameca, Morelos, y esperó que este se encontrará descuidado para dar la orden del ataque a los soldados que se encontraban escondidos en la azotea del lugar. Ante el primer disparo, Zapato tomó su pistola, pero de un disparo se la tumbaron, y luego le dieron el tiro mortal en el pecho. Lo remataron con 20 ráfagas de escopeta. En tan solo unos minutos, los soldados se tomarían fotografías con el cadáver del revolucionario. Con él moriría ese amor por devolverle al pueblo las tierras que le habían sido arrebatadas.
El cuerpo, el trofeo
Su cuerpo fue llevado en mula desde la Hacienda de Chinameca a Cuautla (Morelos). Una vez en ese lugar, su cuerpo fue inyectado para que resistiera los tres días siguientes. Durante dos días estarían sus restos a la vista del pueblo en la estación de policía para que esto sirviera de escarmiento a los rebeldes revolucionarios que lo apoyaban.
Las fotografías de su cuerpo fueron captadas de manera oficial por José Mora, quien trabajara con Pablo González. Las imágenes se enviaron para difundir la noticia en la prensa de todo el país.
Tras ser mostrado el cuerpo a su gente, se estima fue sepultado en el 14 de abril en Cuautla. Se cree que entre las peticiones de Carranza y las personas que los traicionaron estuvo que los atacantes no dispararían en la cara a Zapata, para que este quedará reconocible para comprobar que era él. Tras su muerte, Zapata se convirtió en noticia de gran importancia tanto en México como en Estados Unidos.
El trofeo
El cuerpo de Zapata fue inyectado para que perdurara y pudiera ser exhibido en la estación de policía durante 24 horas para que sirviera de escarmiento a los rebeldes.
Difusión
La muerte de Zapata se convirtió en noticia nacional e internacional. Las fotografías llegaron a la prensa cuatro días después de su muerte. Mostraron el cadáver y el funeral.
La silla
El 6 de diciembre de 1917, Francisco Villa y Emiliano Zapata se sentaron en la silla presidencial, en Palacio Nacional, para luego seguir con la lucha revolucionaria.
El luchador
Durante nueve años, Emiliano Zapata estuvo al frente el Ejército Libertador del Sur, peleando en la Revolución Mexicana por la justicia social, libertad, igualdad y democracia social.
Con información de EFE y AP
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