Desde hace años hay una guerra en la codiciada plaza Ciudad Juárez-El Paso –punto estratégico para la distribución de enervantes a Estados Unidos– entre La Línea y las huestes del Chapo Guzmán. Pero aparentemente hay un nuevo actor en el escenario: el jefe de la División de la DEA en el sur de Texas advierte que el Cártel de Jalisco Nueva Generación se ha estado metiendo a Ciudad Juárez poco a poco, sin hacer ruido, para controlar esa gran puerta de entrada al mercado estadunidense de la heroína y las metanfetaminas.

HEROÍNA BLANCA HECHA EN MÉXICO
La DEA considera que para sus operaciones de trasiego de drogas, el CJNG aplica tácticas muy peculiares, estrategias totalmente distintas a las tradicionales de cárteles como los de Sinaloa, Juárez o el Golfo.
El CJNG opta por un perfil muy bajo para no llamar la atención de las autoridades, lo que le permite ser más eficaz en el trasiego de drogas. Tales tácticas las empleó en los países europeos, donde sus envíos de narcóticos raramente fueron detectados y decomisados.
El Cuini, quien según los informes de inteligencia de la DEA fue el cerebro innovador del CJNG antes de su arresto, en febrero de 2015, se asoció con narcotraficantes de Colombia y otros países sudamericanos para enviar cocaína a Europa.
Ahora, ante la imparable demanda y consumo de heroína, metanfetaminas y opiáceos en Estados Unidos, el CJNG quiere arrebatarle un pedazo del pastel a las tres fracciones del Cártel de Sinaloa, encabezadas por Ismael El Mayo Zambada, los hijos del Chapo Guzmán y los del finado Juan José Esparragoza Moreno, El Azul.
La heroína blanca mexicana, cuya producción y trasiego parecían exclusivos del Cártel de Sinaloa, ahora está incluida en el catálogo del CJNG para Estados Unidos.
Expone Glaspy: "Los decomisos que hemos hecho en esta región y que están ligados al CJNG son de heroína blanca, café y negra; de cocaína y metanfetaminas”.
Respaldado por las estadísticas oficiales que recogen la DEA y otras dependencias federales estadounidenses, como la Patrulla Fronteriza y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, Glaspy destaca el incremento en el tráfico, venta y consumo de heroína en su país durante los últimos cuatro años. Incluso reconoce que este derivado de la amapola tiene tanta popularidad y presencia en el mercado negro que hasta en El Paso –ciudad tradicionalmente de tránsito– hubo un aumento en el consumo del enervante.
"Las comunidades fronterizas son únicas. Como en México, son puntos de distribución de drogas, sin una población muy alta de consumidores; nuestros ciudadanos son lo suficientemente inteligentes para no consumirlas, pero saben que pueden involucrarse en el movimiento o envíos de drogas a otros lugares. Sin embargo, en los últimos cuatro años hemos registrado aquí un aumento en el consumo de heroína y opiáceos como nunca antes lo habíamos tenido”, enfatiza Glaspy.
Durante décadas la heroína blanca fue monopolio de las mafias asiáticas. Con mucho mayor potencia y valor que la mexicana (negrita o cafecita), es la droga predilecta de los ricos, como lo fue en los ochenta y noventa la cocaína sudamericana, con mayor nivel de pureza.
El poder y control del Cártel de Sinaloa en el mercado estadunidense, junto con la ambición de arrebatarles a los narcotraficantes asiáticos a los consumidores más ricos, llevó al grupo criminal mexicano a producir heroína blanca.
"Durante años escuchamos que los cárteles de México estaban produciendo heroína blanca gracias a químicos colombianos, quienes no sólo transformaron las heroínas negra y café en blanca, sino que también enseñaron a los mexicanos a producirla, y eso es lo que estamos viendo ahora”, cuenta, alarmado, el jefe de la División de la DEA en El Paso.
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